Soy un político, mi reunión con Osorio Chong: Fernández Noroña

A continuación reproducimos textualmente la columna escrita por el ex diputado federal del PT y líder de la Asamblea Nacional por la Independencia de México (ÁNIMO), Gerardo Fernández Noroña, publicada en SDPnoticias.

Soy un político, honro la política y me dedico a la vida pública seria, consecuente, con absoluta entrega. Elogio en boca propia es vituperio y lejos estoy de pretender hacer algo así. Lo que quiero es reivindicar la actividad política como una actividad dedicada al bien común.

Cuando, por azares del destino, se me presentó la oportunidad de hacer una protesta para que me diera notoriedad en la casa blanca, símbolo de la corrupción de Enrique Peña Nieto o liberar a los 11 presos políticos del 20 de noviembre, no tuve duda alguna de que la prioridad era la liberación de éstos, es decir, desde la conveniencia política pura y dura, me convenía más realizar la protesta que abrir un segundo proceso de negociación (el primero se pretendió culminarlo por parte del gobierno con la justificación de la casa de Sierra Gorda que hizo la señora Rivera en días pasados).

Opté por buscar la libertad de los presos políticos del 20 de noviembre y lo hice sin ingenuidad. Como político que soy, no podía dejar de percibir que era correcto y justo lograr la libertad de 11 personas, en su mayoría jóvenes universitarios, cuyo pecado había sido exigir la presentación con vida de los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa y la renuncia de Peña Nieto y que, de lograrse, tendría también un valor político en sí mismo.

Ahora bien, de darse la reunión en Gobernación, yo quería dejar en claro que la negociación no era transacción o complicidad, que mi posición de exigir la renuncia de Peña Nieto no variaba un ápice. Por ello insistí en que la reunión con el secretario de Gobernación fuera pública o en su defecto, se hiciera un pronunciamiento inicial antes de entrar a la reunión para ver la liberación de los presos políticos. No se trataba de negociar el estado de derecho o de defender delincuentes, se trataba de obligar al gobierno a corregir un enorme atropello.

Es insostenible acusar de crimen organizado, terrorismo y demás a estos presos del gobierno, y encima enviarlos a un penal de alta seguridad. Atropello sobre atropello. Acepté una reunión privada con el secretario de Gobernación bajo el objetivo de que ambas partes acordáramos la mecánica de la reunión formal. Ahí el funcionario propuso y yo acepté, que el martes 25 serían liberados los detenidos sin imputaciones y el día 26 nos reuniríamos con los familiares de los que quedarían sujetos a proceso.

Cuando busqué a los familiares de los detenidos me encontré con un cerco infranqueable. Encima, cuando sentí desconfianza de un grupo ligado a la defensa de Maxwell, renuncié no sólo a fijar una posición al principio de la reunión, sino incluso renuncié a estar en la reunión con el secretario de Gobernación que se realizaría el miércoles 26 después de que liberara a los 5 o 6 detenidos que según el propio funcionario, por más que le habían buscado no les habían encontrado una sola prueba en su contra.

Estoy seguro de que el gobierno se enteró de la dificultad para articular a los familiares en torno a mi exigencia y decidió no cumplir o retrasar el cumplimiento de la liberación de un primer grupo de detenidos del 20 de noviembre. Yo valoré las cosas y decidí hacer público el día de hoy lo sucedido, para obligar al desgobierno de Peña a cumplir con la palabra empeñada.

Estoy cierto que en breve deben liberar no solo a aquellos a quienes nada pueden imputarles, sino a todos los detenidos. Como he sostenido abiertamente, aun en el peor de los casos para los presos políticos que hubiesen participado en enfrentamientos (lo cual me permito dudar, compas), los delitos en que hubiesen incurrido alcanzarían fianza y de ningún modo deberían haber sido trasladados a penales de alta seguridad.

Como ya lo anuncié, he decidido instalar una casa de campaña a partir del 2 de diciembre afuera de la casa blanca de la señora Rivera, si para esa fecha no han sido liberados la totalidad de los detenidos.

Finalmente, estoy convencido de que lo importante a estas alturas es que todos hagamos lo que esté en nuestras manos para impulsar la transformación del país. Todos podemos y debemos aportar, superar miedos y comprometernos con un cambio de fondo.

Podemos hacerlo de manera no violenta, con la desobediencia civil. Parando todo para que Peña se vaya el 1 de diciembre y participando en esa y todas las jornadas de lucha que se convoquen en estos tiempos de despertar la conciencia. El proceso de transformación está en marcha, el pueblo ya despertó y necesitamos la unidad y la acción de todos. Se debe superar el sectarismo. Muchos políticos seremos parte activa de este proceso de cambio. Hay dos partidos en México: los que están con el pueblo y los que están en contra del pueblo. Que cada quien tome su partido. El mío, será siempre del lado de nuestro pueblo.

Un comentario

  1. BRUNO F. VILLASEÑOR

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