Carta abierta a la militancia de Morena

Por: Eder Guevara (@EderGuevaraM)

Compañeras/Compañeros.

* Morena se ha formado como producto de todo un proceso histórico de maduración, confrontación, diálogo, rupturas y alianzas de distintos sectores de la sociedad, no exclusivamente de las izquierdas mexicanas, porque con AMLO como gran generador de consensos convergemos actores/actoras con distintas posturas políticas, desde socialistas, nacionalistas, liberales, cierta cantidad de pragmáticas/os que no se mueven alrededor de un programa político sino de objetivos concretos y activistas cuya postura política aún es ambigua.

Los Vacíos Significantes que manejan Andrés y el Nuevo Proyecto de Nación de Morena, permiten un amplio margen de acción, los grandes consensos hasta ahora han sido: la lucha contra la corrupción y la impunidad; la necesidad de un partido político que se distinga del resto por su posición No-Neoliberal; y que Andrés Manuel es hasta ahora el único personaje que podría llegar a la Presidencia de la República y hacer las cosas de forma distinta, a favor de las mayorías y no del grupo de privilegiados.

* Este amplísimo espectro de participación de Morena tiene aspectos negativos que debemos reconocer antes de que sean más que los positivos: hay una permanente confrontación entre las posiciones políticas, no hay consenso en como traducir el Proyecto Alternativo de Nación (nuestro programa político) en política pública municipal, delegacional, estatal y en política legislativa y esto se refleja en el hecho de que cada gobierno local de Morena tenga propuestas distintas y las cámaras sobre todo Federal y en la ALDF se proyecte una imagen de improvisación y conflicto, cuando deberíamos mostrarle a la ciudadanía que somos capaces de gobernar, que contrario a la campaña de miedo de la derecha, ahí donde Morena gobierna no ha sucedido el Apocalipsis, que somos diferentes y eficientes.

La agenda de combate a la corrupción e impunidad es trascendental pero no puede ser lo único; desde los gobiernos y bancadas de Morena deberíamos estar fortaleciendo alianzas con sectores estratégicos como los movimientos sociales o los sectores democráticos de los movimientos obrero, campesino y popular, con las y los intelectuales que no militan en Morena, entre muchos otros.

Y estas alianzas solo pueden construirse alrededor de la democratización de una agenda de políticas públicas y legislativas, es decir, un programa concreto que se elabore de la mano de las propias organizaciones y movimientos sociales y se presenten ampliamente a la sociedad.

Otro punto fundamental es la transparencia, no basta la austeridad, todo recurso que se ejerza en la función pública o en el partido debe transparentarse, no porque lo demanden los otros partidos sino porque debe ser obligación permanente y compromiso con la ciudadanía; la transparencia es la acción fundamental en la que se expresan los principios de honestidad y austeridad que enarbolamos.

* El complejo escenario de Morena no se limita al amplio espectro de su militancia, característica que, como ya dije, hasta ahora es virtud pero podría convertirse en obstáculo; Morena tiene otro desafío muy concreto: romper con la cultura política tradicional y construir otra forma de participación política y una forma distinta de interpretar al mundo que genere consenso en la sociedad, enorme reto si pensamos que la política contemporánea fue fincada y consensuada por el PRI. Ellos, los priístas, fueron capaces de construir hegemonía y nosotras/os no hemos sido capaces de identificar hasta qué punto reproducimos esquemas de participación y comprensión de la política impuestos por ellos; es más, la nula existencia de espacios institucionales de debate, nos ha impedido (entre otras cosas de las que hablaré más adelante), construir un relato propio y una concepción del mundo distinta a la de la derecha.

Esta constante lucha entre la vieja cultura de participación y una nueva forma de entender/hacer política se expresa en distintos ámbitos, yo identificó cuatro grandes rasgos que nos distinguen de los otros partidos políticos: la decisión de donar la mitad de las prerrogativas y aportaciones de la militancia para la fundación de universidades públicas y gratuitas; la participación de miles de activistas en todo el territorio nacional que no reciben sueldo alguno; la participación de intelectuales con un gran prestigio; y, el sistema de elección de las candidaturas plurinominales a través de asambleas distritales y una tómbola, con lo que se permite que mucha gente de distintos estratos sociales y perfiles, que la derecha ni ve, ni oye, tenga acceso a espacios de representación popular.

Pero también hay rasgos que reproducimos de las viejas prácticas políticas, por ejemplo el sistema a través del cual se elige a las y los congresistas estatales, nacionales y miembros de los comités ejecutivos municipales, estatales y nacional, está muy lejos de ser un sistema asambleario donde, luego de debates de proyectos e ideas y de contrastar perfiles, la militancia elija a su dirigencia; con apenas dos minutos para explicar porque te postulas, la militancia debe elegir entre las y los aspirantes. Por lo tanto sucede que eligen a gente famosa (como el caso de Alejandro Encinas en el primer Congreso Nacional quien sin haber asistido fue electo Consejero Nacional; Alejando, siendo Senador por el PRD prefirió mantenerse en aquel partido y mantener la presidencia de una comisión y por lo tanto renunciar a su nombramiento como Consejero y a la invitación de militar en Morena); o votan de manera corporativa, propiciando así la formación coyuntural o permanente de grupos o corrientes de interés y no de afinidad ideológica.

Otro vicio es la incapacidad de debate entre la militancia sin distinguir entre dirigentes y base, si alguien asoma un intento de crítica argumentada, casi siempre es señalada/señalado de distintas formas; o aquella vieja práctica de heredar no sólo cargos sino el liderazgo de las generaciones consolidadas a sus hijas/hijos, amistades o afines, como si la capacidad de liderazgo se transmitiera por genética u ósmosis.

* Morena hasta hoy ha renunciado a la posibilidad de la institucionalidad, los casos más evidentes son la anulación del debate en el Congreso y Consejo Nacionales o la anulación política del Comité Estatal del Distrito Federal por parte del Comité Ejecutivo Nacional, y sobre todo los mecanismos para elegir candidaturas a las Gubernaturas en varios estados. Esto ha generado conflictos muy serios entre la dirigencia nacional y varias dirigencias estatales, casos como Michoacán, Guerrero, Colima, Nuevo León, Zacatecas, Sinaloa, Tlaxcala y Oaxaca son muestra de que se camina por la vía incorrecta en el ejercicio de toma de decisiones.

Michoacán por ejemplo fue una desafortunada decisión de Andrés Manuel, defendida por Martí y el presidente estatal, pusieron de candidata a una señora de otro estado, sin perfil y obviamente sin arraigo, el resultado fue que apenas se sostuvo el registro en el estado y el partido acabó muy dividido.

Digámoslo con claridad y con fuerza, Andrés Manuel es la única opción para gobernar el país en este momento, es el único dirigente político con proyección nacional, capaz de ganar la Presidencia y sin rastros de corrupción; no obstante (y pese a la idealización de sus detractores que lo presentan como semidiós), es un dirigente político con defectos, y uno de los más grandes es su afán de imponer candidaturas y elegir malos perfiles, Ebrard, Mancera, Núñez, Sabines, Cué, María de la Luz Núñez, Mazón, son algunas de las propuestas que Andrés ha apoyado e impuesto a la militancia y que han dado malos o pésimos resultados; por ello insisto en la necesidad urgente de fortalecer la institucionalidad para que la toma de decisiones sea verdaderamente democrática e incluyente, para que la militancia en los estados no se sienta usada.

* Una tarea fundamental en el mediano plazo es irrumpir en la cotidianidad de la ciudadanía, irradiar con nuestra visión del mundo, que insisto aún no construimos, a las grandes mayorías; para hacer eso es importante establecer espacios de debate y confrontación de ideas donde los liderazgos reconocidos y de la base militante diriman diferencias y enriquezcan el programa; un nuevo sentido común, no se construye desde la verticalidad sino desde el diálogo, el consenso y el debate.

De no existir estos espacios deliberativos, corremos el riesgo de que germine en la dirigencia un espíritu tiránico, autoritario, lejano totalmente a los principios democráticos que enarbola Morena y alimentado por un sector de la base que se ocupa más en repetir consignas que en estudiar y crear propuestas.

* Compañera/Compañero, debemos comprender que Morena antes de ser LA esperanza de México y lejos de ser LA ÚNICA opción de cambio en el país, es parte de un proceso social, que tiene la oportunidad histórica de romper con el régimen absolutista impuesto por una minoría privilegiada para su beneficio exclusivo.

Morena por lo tanto debe tomar distancia de cualquier afán de soberbia y acercarse como uno más a otros movimientos sociales, a otros esfuerzos organizativos, no necesariamente dentro del espectro electoral porque ahí sí que no hay muchas opciones, pero sí a los movimientos comunitarios, sociales y populares.

Asumamos que la riqueza de Morena está en su pluralidad pero que esa pluralidad será irreconciliable si no volvemos a aglutinarnos prioritariamente al rededor de nuestro programa político.

* Digamos con mucha firmeza que si bien en Morena no toda la gente es de izquierda, sí somos mayoría, somos la base del partido y que así como nuestra dirigencia abre la puerta a ex priístas, ex panistas y a empresarios, nosotras/nosotros merecemos ser escuchadas/escuchados, respetadas/respetados e incluidas/incluidos; por eso cuestiono el intento de Andrés de descalificar a quien lo critica llamándole miembro de la “izquierda radical” y poniéndole en el mismo costal de la gente anulista, de quien llama a boicotear las elecciones y a veces incluso, de la “mafia en el poder”.

Además es una gran contradicción de Andrés descalificar a la izquierda radical cuando él mismo ha dicho que cualquier persona honesta y de buen corazón es de izquierda, por lo tanto ser de izquierda radical implicaría ser radicalmente honesta y radicalmente buena, ¿qué habría de malo con eso?

Pero también definamos con más claridad nuestros conceptos, aunque ser persona honesta es condición sí o sí para ser de izquierda, también lo es renunciar a cualquier forma de opresión o explotación, una persona de izquierda no debería ser clasista, misógina, homofóbica, lesbofóbica, transfóbica, adultócrata, autoritaria, utilitaria, clientelar, corrupta, etc.

* Compañera/Compañero aunque no siempre coincidamos, las circunstancias del país y la crisis humanitaria en que los neoliberales nos tienen, nos demanda el mayor ejercicio de diálogo y consenso, para ello la única vía es el debate de las ideas, único mecanismo a través del cual podremos encontrar nuestros puntos de coincidencia y superar o darle menos importancia a las diferencias. Por lo tanto, otro reto que tenemos es el de romper el viejo paradigma de la izquierda ortodoxa de que la historia de la izquierda es la historia de las escisiones y rupturas, cambiemos el relato, hagamos posible lo imposible.

Hoy el respaldo popular está con la visión progresista, solo por Andrés y por ningún otro personaje, millones de personas votaron libremente, de no asumir nuestro momento histórico con todas sus responsabilidades, corremos el riesgo de que pronto llegue un Donald Trump, un Berlusconi, una Ángela Merker, es decir, un liderazgo carismático ultra conservador que genere consensos populares y sirva a los intereses de la oligarquía. Eso sería un retroceso terrible que nos llevaría décadas superar.

Compañera/Compañero, a veces es normal que nos cansemos, que tomemos distancia para poder respirar, para estar con nuestros seres queridos o con nosotras mismas/nosotros mismos, pero las condiciones del país nos exigen paciencia, resistencia y mucha claridad, sabe que en este proceso no estás sola/solo, que somos miles quienes compartimos el deseo de transformación y el coraje contra las injusticias y los injustos, la rueda de la historia es enorme, gira lentamente casi siempre, pero nunca deja de moverse.

Nadie nunca dijo que cambiar nuestra realidad sería fácil, pero que nadie nunca se atreva a decir que es imposible.

7 Comments

  1. raul agramon lerma
  2. Fausto Sánchez del Hoyo
  3. Angel
  4. Maria Teresa
  5. Rogaciano Huízar Domínguez.
  6. Claudio García

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